ESCALONES DE ESCALERA
Son tres tristes tramos de escalera. Unos suben, otros bajan. A veces, los dos suben; pero nunca bajan los dos.
No hay primer escalón, ni tampoco último escalón. Solo existe el escalón sobre el que te encuentras, que se convierte en el primer escalón cuando te subes, y en el último cuando te bajas.
Es agradable aceptar la monótona ascensión del cuerpo sobre un único peldaño, que siendo siempre el mismo, cada día es distinto.
Hasta que llegas al último tramo de escalera, donde el escalón sobre el que descansas no es el único. Hay otro, que es imposible de ignorar, que es necesario buscar con la mirada, acuciante la pregunta en tu cabeza: ¿qué injusta casualidad lo hizo llegar hasta allí, para convertir aquel, por obra de un mero e insignificante detalle, en el escalón más importante?
Son tres tristes tramos de escalones de escalera. Todos iguales; salvo uno, sobre el que descansa, orgulloso y llamativo como una exclamación, un palillo limpiador de cera de oídos.
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1 comentario:
pero que bien escribe mi niña....
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