Sin parar de correr busco las llaves dentro de mi macuto. La gente que se resguarda en los portales me mira mientras corro bajo la lluvia. Con una mano apoyada en la rodilla intento recuperarme mientras abro el portal. Apresuradamente subo los dos pisos y entro en casa. Te busco por todas las habitaciones, pero no estás. Tras dejar el abrigo en el dormitorio bajo a recoger el correo. Tu nombre sigue puesto en el buzon. Me siento en la cama para ojear las cartas. Junto a la ventana miro como llueve en la calle. Fue una tarde de tormenta cuando te fuiste. Una tormenta como la de hoy.
domingo, 5 de agosto de 2007
sábado, 23 de junio de 2007
Corto de café...
Un caminar triste le trae hacia mi. Los botones de su arrugada camisa a duras penas soportan la presión a la que se ven sometida por su desproporcionado abdomen. Según se acerca, observo como las gotas de sudor van deslizándose por su frente hasta que se pierden en sus espesas cejas. Las gafas caídas dejan entrever unos ojos pequeños e irritados que denotan cierta indiferencia hacia mi.
Apenas nos separan un par de metros cuando levanta su grueso brazo para reclamar mi atención mientras, todavía con estupor, observo como las sandalias que calza dejan ver unas uñas desproporcionadas de un color amarillo enfermizo. Antes de que pueda decir nada levanto la vista y atropelladamente le pido un cafe con leche. Sin dejar que termine, y mostrando cierta desilusión, se gira y emprende de nuevo su triste caminar.
Apenas nos separan un par de metros cuando levanta su grueso brazo para reclamar mi atención mientras, todavía con estupor, observo como las sandalias que calza dejan ver unas uñas desproporcionadas de un color amarillo enfermizo. Antes de que pueda decir nada levanto la vista y atropelladamente le pido un cafe con leche. Sin dejar que termine, y mostrando cierta desilusión, se gira y emprende de nuevo su triste caminar.
martes, 19 de junio de 2007
Se va a caer el sol
No me gustan tus ojos.
Pero me gusta oírte llorar cuando dormimos. Hablas en sueños y, a veces, me dices cosas.
La otra noche pronunciaste tres palabras. La primera fue “ya”; un rato después, escuché que decías “no”. Más tarde, cuando amanecía, vino la última. “Tequiero”.
Me gusta pensar que eres fea; y también que un día se caerá el sol, y será por tu culpa.
Pero me gusta oírte llorar cuando dormimos. Hablas en sueños y, a veces, me dices cosas.
La otra noche pronunciaste tres palabras. La primera fue “ya”; un rato después, escuché que decías “no”. Más tarde, cuando amanecía, vino la última. “Tequiero”.
Me gusta pensar que eres fea; y también que un día se caerá el sol, y será por tu culpa.
domingo, 3 de junio de 2007
¿Por qué?...
Poco a poco los papeles que se encuentran encima de la mesa caen uno tras otro. Miras a través de la ventana abierta como llueve, mientras yo no puedo levantar la vista de tus pies. Estás inmóvil. No me atrevo a hablar, y aunque pudiera no sabría que decir.
Levanto la vista y observo como el viento hace que la lluvia se mezcle con tus lágrimas. Cierro los ojos e intento imaginarte con la sonrisa que nunca te abandono hasta hoy, pero no puedo, solamente veo tus ojos llorosos preguntándome un porqué.
Noto una lagrima recorrer mi rostro hasta la barbilla y como permanece allí hasta que otra lagrima le obliga a precipitarse al vacío, mientras siento como te agachas a mi lado y me besas. Sin abrir los ojos, veo como coges tu abrigo y cierras una tras otra la puerta de la habitación, de la casa y de mi vida. Mientras, yo solo intento no pensar en lo que no sucedió.
Levanto la vista y observo como el viento hace que la lluvia se mezcle con tus lágrimas. Cierro los ojos e intento imaginarte con la sonrisa que nunca te abandono hasta hoy, pero no puedo, solamente veo tus ojos llorosos preguntándome un porqué.
Noto una lagrima recorrer mi rostro hasta la barbilla y como permanece allí hasta que otra lagrima le obliga a precipitarse al vacío, mientras siento como te agachas a mi lado y me besas. Sin abrir los ojos, veo como coges tu abrigo y cierras una tras otra la puerta de la habitación, de la casa y de mi vida. Mientras, yo solo intento no pensar en lo que no sucedió.
jueves, 31 de mayo de 2007
ESCALONES DE ESCALERA
Son tres tristes tramos de escalera. Unos suben, otros bajan. A veces, los dos suben; pero nunca bajan los dos.
No hay primer escalón, ni tampoco último escalón. Solo existe el escalón sobre el que te encuentras, que se convierte en el primer escalón cuando te subes, y en el último cuando te bajas.
Es agradable aceptar la monótona ascensión del cuerpo sobre un único peldaño, que siendo siempre el mismo, cada día es distinto.
Hasta que llegas al último tramo de escalera, donde el escalón sobre el que descansas no es el único. Hay otro, que es imposible de ignorar, que es necesario buscar con la mirada, acuciante la pregunta en tu cabeza: ¿qué injusta casualidad lo hizo llegar hasta allí, para convertir aquel, por obra de un mero e insignificante detalle, en el escalón más importante?
Son tres tristes tramos de escalones de escalera. Todos iguales; salvo uno, sobre el que descansa, orgulloso y llamativo como una exclamación, un palillo limpiador de cera de oídos.
Son tres tristes tramos de escalera. Unos suben, otros bajan. A veces, los dos suben; pero nunca bajan los dos.
No hay primer escalón, ni tampoco último escalón. Solo existe el escalón sobre el que te encuentras, que se convierte en el primer escalón cuando te subes, y en el último cuando te bajas.
Es agradable aceptar la monótona ascensión del cuerpo sobre un único peldaño, que siendo siempre el mismo, cada día es distinto.
Hasta que llegas al último tramo de escalera, donde el escalón sobre el que descansas no es el único. Hay otro, que es imposible de ignorar, que es necesario buscar con la mirada, acuciante la pregunta en tu cabeza: ¿qué injusta casualidad lo hizo llegar hasta allí, para convertir aquel, por obra de un mero e insignificante detalle, en el escalón más importante?
Son tres tristes tramos de escalones de escalera. Todos iguales; salvo uno, sobre el que descansa, orgulloso y llamativo como una exclamación, un palillo limpiador de cera de oídos.
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